Juego cooperativo

Cuando todos ganamos

Artículo publicado originalmente en Cultureta.

Vivimos en un mundo en el que desde bien pequeños se nos prepara para competir. Muchas veces sentimos la presión del entorno para ser los mejores en un determinado campo. Nuestros modelos educativos son muy rígidos y avalúan unas habilidades muy concretas. Incluso en actividades deportivas que supuestamente promueven el trabajo en equipo, se premian las individualidades y surgen los grandes ídolos como grandes estrellas, pero no tenemos que olvidar que para qué una estrella pueda triunfar, detrás suyo tiene que tener un gran equipo.

En muchos casos, llegamos a la edad adulta y nos damos cuenta de que nos cuesta un gran esfuerzo jugar y trabajar en grupo.

Los juegos de mesa modernos contribuyen al desarrollo físico, cognitivo y social y promueven la comprensión de las reglas a una edad muy temprana, estimulando además la participación y la interacción.

Concretamente, los juegos de tipo cooperativo nos enseñan que una persona sola no puede ganar, necesita colaborar con el resto del equipo para alcanzar un objetivo. Se gana como equipo o se pierde como equipo, las individualidades no tienen cabida.

En el juego cooperativo todo el mundo se igual y todo el mundo tiene importancia dentro del grupo. En muchos de estos juegos, cada jugador controla un personaje que tiene una habilidad especial que solo él posee, de manera que cada participante es único. La compenetración para utilizar las habilidades especiales de de cada jugador suele ser clave para obtener la victoria. Por eso es imprescindible la comunicación entre los miembros del grupo para planificar y ejecutar la acción. Todo el mundo forma parte del grupo y nos hará falta aprender a tener confianza en los compañeros para asimilar los objetivos del juego.

Además, en la elaboración de los planes y las estrategias para llegar a ganar es donde se puede trabajar la capacidad de negociación, la diplomacia y la empatía. No siempre todo el mundo estará de acuerdo con el plan de acción que se ha acordado seguir. El liderazgo y las capacidades de gestión de conflictos y negociación serán muy importantes en estas situaciones.

Formar parte de un equipo también implica que cada jugador tiene que asumir su responsabilidad. El juego en general nos da un marco ideal para esto, ya que, en realidad, no estamos arriesgando nada esencial.

Los juegos cooperativos ofrecen las mismas oportunidades a todos los jugadores independientemente de su nivel de habilidad. Aportan una mayor comprensión y eficiencia táctica. El juego es muy enriquecedor como transmisor de valores, ya que ayuda a salir de uno mismo, a respetar, a convivir, compartir, cuidar del entorno, fomenta la camaradería, las inquietudes compartidas... Y lo que creemos que es muy importante, se estimula enormemente la imaginación.

Como dijo George Bernard Shaw, "No dejamos de jugar porqué nos hayamos hecho viejos. Nos hacemos viejos porqué hemos dejado de jugar."

Juego cooperativo: cuando todos ganan

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